"Ustedes tienen que estar siempre listos. Deben ser como los sirvientes de aquel que va a una fiesta de bodas. Ellos se quedan despiertos, con las lámparas encendidas, pendientes de que su dueño llame a la puerta para abrirle de inmediato".
Lucas 12:35-36 (TLA)
Espera con paciencia al Señor;
sé valiente y esforzado;
sí, espera al Señor con paciencia.
Salmos 27:14 (NTV)
Hace poco hablaba en un post sobre lo peligroso que es dejar que la procrastinación domine nuestra vida. Un poco de levadura leuda toda la masa, pues bien, si permitimos que la procrastinación dirija nuestras vidas, terminaremos haciendo que ésta destruya el propósito que Dios depositó en nosotros. En este post, sentía la necesidad de hablar de algo un poco similar, pero esta vez, con respecto a lo que significa esperar en el Señor.
No pretendo saberlo todo, sin embargo, he notado a lo largo de mi caminar con Cristo, que comúnmente esta frase es mal interpretada como un "ponte a orar cinco horas seguidas en tu cuarto y espera que Dios haga algo". Está bien... Tal vez lo de las cinco horas seguidas es una exageración, pero es más o menos el punto. Solemos interpretar la frase del salmista de "esperar al Señor con paciencia" como inactividad o pasividad. Debo decir, que inclusive yo, inconcientemete más de una vez me he encontrado orando de esta forma, no cinco horas seguidas, pero sí con la mentalidad de que sin poner el más mínimo esfuerzo Dios hará un milagro. No lo he dicho en voz alta, sin embargo, con mis acciones, o en este caso, falta de acción, lo he reflejado.
Ahora bien, tampoco se trata de sacar a Dios totalmente del asunto y pensar que con mucho esfuerzo tendremos todo bajo control; esto sería el otro extremo punto de vista. Hay cosas sobre las que definitivamente como humanos, no tenemos control. No tenemos control sobre si despertaremos el día de mañana, o sobre nuestra enfermedad crónica, de la economía mundial o del curso de la vida de nuestra familia, entre muchos otros temas. Para todo esto necesitamos de Dios. Incluso para asuntos en nuestra vida que son difíciles de atravesar solos como la pérdida de un familiar, un problema financiero, un divorcio, dejar malos hábitos o romper con círculos viciosos... En realidad necesitamos a Dios en todo.
Dicho esto, entonces, ¿qué es esperar en Dios?
Esperar en Dios es confiar en Dios. Es poner por obra nuestra fe. Echarnos a andar en lo que Dios nos dijo que hiciéramos, tendiendo la certeza de que Él nos dará gracia en cada paso del proceso. Firmemente creo que Dios ayuda a quienes encuentra haceindo algo. En el Salmo 27:14 podemos ver la respuesta a esto en la línea que le sigue a "Espera con paciencia al Señor", cuando dice "sé valiente y esforzado", lo cual nos deja ver que el salmista estaba consciente de que esperar a Dios implica un esfuerzo. La Biblia en Lucas 12:35-36, también nos deja ver una parábola en la que Jesús nos compara con los sirvientes de alguien que va a una fiesta de bodas, teniendo todo listo cuando él llegue, lo que indica que nunca se refería a inactividad; los sirvientes debían estar siempre alerta.
Puede que en este momento te encuentres esperando por algo por lo que llevas orando mucho tiempo pero ya te encontrabas actuando, si esto es así...¡No desmayes! No dejes de ser persistente, que a su tiempo cosecharás, pero si por otro lado reconoces que eres pasivo en ciertas áreas, hoy quiero animar tu corazón a ponerte en marcha hacia el cumplimiento de las promesas de Dios en tu vida. Una vez escuché a un pastor decir, que si tú decides dar el primer paso, Dios te encontrará en el segundo. Recuerda que hacer algo es mejor que hacer nada, pero no te conformes siempre sólo con ese "algo". ¡Avanza! Apunta alto hacia la dirección que Dios te mostró y confía en que Él día a día te prestará de sus fuerzas para que logres llegar a la meta.
Y para concluir con este post, me gustaría citar al escritor John Mason con una breve historia de su libro Un enemigo llamado promedio:
"Dos pescadores que quedaron atrapados en una tormenta en medio del lago conversaban:
- ¿Deberíamos orar o remar? -preguntó uno al otro.
- ¡Hagamos las dos cosas! -respondió su sabio compañero".

Comentarios
Publicar un comentario