"Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo:
—Siento compasión de esta gente, porque ya hace tres días que están aquí conmigo y no tienen nada que comer. No quiero mandarlos sin comer a sus casas, porque pueden desmayarse por el camino.
Sus discípulos le dijeron:
—Pero ¿cómo podremos encontrar comida para tanta gente, en un lugar como éste, donde no vive nadie?
Jesús les preguntó:
—¿Cuántos panes tienen ustedes?
—Siete, y unos pocos pescaditos —contestaron ellos.
Entonces mandó que la gente se sentara en el suelo, tomó en sus manos los siete panes y los pescados y, habiendo dado gracias a Dios, los partió y los dio a sus discípulos, y ellos los repartieron entre la gente. Todos comieron hasta quedar satisfechos, y aun llenaron siete canastas con los pedazos sobrantes. Los que comieron eran cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños".
Mt. 15:32-38 (DHH)
¿Alguna vez te has sentido insuficiente o como que no tienes lo necesario para lograr algo?
Sí es así, no te preocupes. No te sientas solo. Todos hemos pasado por ahí. Y puede ir desde tareas muy sencillas para las cuales sientas que no tienes la habilidad, hasta otras más complejas.
¡Muchas veces posees el talento! Sin embargo, te encuentras dudando de si eso que tienes será suficiente, porque tendemos a compararnos con otros a quiénes consideramos más exitosos o capaces y terminamos pensado que estamos a kilómetros de distancia de llegar a algo similar.
De pronto, en este escenario, somos los discípulos de Jesús preguntándole "¿cómo podremos encontrar comida para tanta gente, en un lugar como éste?".
¿Cómo puede bendecir a alguien aquello que hago? , ¿de dónde voy a sacar los talentos, los recursos, el tiempo, los dones?, ¿cómo es que quieres usarme Dios?
Si bien es cierto que siempre habrá alguien más habilidoso y que Dios se pudiera conseguir a alguien con todas esas características para llevar a cabo sus propósitos, quiero que sepas que a Él le encanta usarte y mostrar Su gloria a través de ti.
Él ya te soñó en sus planes y depositó Sus propósitos en tu corazón. Dios no mira aquello de lo que careces como una debilidad sino como una oportunidad muy grande de mostrar a otros Su poder. Por eso la Biblia dice en 2 Corintios 12:9: " Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad".
Nuestro Dios es el único con el poder de tomar todo lo quebrantado y roto de nuestras vidas para hacer algo hermoso con ello en su lugar. Él puede hacer de las cenizas de tu vida un gran bosque.
Sin importar cuán mal creas que tu vida luce en este momento, quiero decirte que no debes temer de acercarte a Él tal cual eres. Él no se fija en tus debilidades, imperfecciones, fracasos o errores.
Sin importar cuán mal creas que tu vida luce en este momento, quiero decirte que no debes temer de acercarte a Él tal cual eres. Él no se fija en tus debilidades, imperfecciones, fracasos o errores.
¡Cuán hermosa es la gracia de Dios que capacita a gente ordinaria para fines extraordinarios!
La Biblia está repleta de historias en donde Él llena las manos de gente que sentía que no tenía lo necesario: Abraham y Sara eran demasiado viejos para ser padres, Moisés era tartamudo, Gedeón estaba asustado cuando el Señor lo llamó, David a penas era un muchacho cuando fue ungido para ser rey, Pedro habló a multitudes sin tener estudios, Jeremías era un niño cuando Dios lo llamó a ser profeta... Aún con todo eso, Dios usó aquello que había en sus manos en ese momento y lo multiplicó. La humanidad e imperfección de estas personas no fue un obstáculo para que fueran usados en gran manera. Y puedes estar confiado en que si Él lo hizo con ellos, ¡también lo puede hacer contigo!
Puedo asegurarte que si tú decides entregarle a Jesús aquello que tengas en tus manos, así sea poco o estén vacías, Él se encargará de llenarlas.
El Señor puede multiplicar todo lo que le entregues para bendecir a otros.
La Biblia está repleta de historias en donde Él llena las manos de gente que sentía que no tenía lo necesario: Abraham y Sara eran demasiado viejos para ser padres, Moisés era tartamudo, Gedeón estaba asustado cuando el Señor lo llamó, David a penas era un muchacho cuando fue ungido para ser rey, Pedro habló a multitudes sin tener estudios, Jeremías era un niño cuando Dios lo llamó a ser profeta... Aún con todo eso, Dios usó aquello que había en sus manos en ese momento y lo multiplicó. La humanidad e imperfección de estas personas no fue un obstáculo para que fueran usados en gran manera. Y puedes estar confiado en que si Él lo hizo con ellos, ¡también lo puede hacer contigo!
Puedo asegurarte que si tú decides entregarle a Jesús aquello que tengas en tus manos, así sea poco o estén vacías, Él se encargará de llenarlas.
El Señor puede multiplicar todo lo que le entregues para bendecir a otros.

❤
ResponderBorrarHermoso. Muy cierto. Sólo tenemos que confiar
ResponderBorrar